La huelga del profesorado madrileño también se nota en los institutos de Fuenlabrada
La primera jornada de la huelga indefinida convocada por el profesorado de la enseñanza pública no universitaria de la Comunidad de Madrid ha teñido de verde el centro de la capital, y el movimiento tiene un reflejo directo en Fuenlabrada. Ángel Talavante, profesor de secundaria en un instituto público de la ciudad, ha acudido por la tarde a la manifestación junto a compañeros de profesión. En su centro, el paro ha dejado a media plantilla sin actividad, una cifra que ilustra el alcance de la protesta también en el sur de la región.
Este docente ha resumido el sentir de muchos de sus colegas con una expresión contundente: "Es nuestra última bala". Su lista de peticiones es extensa: aulas con menos alumnos, menos papeleo, más profesionales de Pedagogía Terapéutica y de Audición y Lenguaje para atender la diversidad, medios para el estudiantado que necesita apoyos específicos, clases mejor climatizadas, inversión para rehabilitar colegios e institutos y, además, una mejora salarial, dada la subida del coste de vida en Madrid.
¿Cuánta gente ha secundado el paro?
Los datos de seguimiento dependen de quién haga el recuento. Los sindicatos convocantes hablan de un éxito y elevan la participación por encima del 70% de los docentes llamados al paro, mientras que la consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, rebaja ese porcentaje al 44,6%. CSIF, que mantuvo una convocatoria propia, sitúa el respaldo en torno al 60%. En total, 68.800 docentes estaban llamados a secundar la protesta.
Una jornada marcada por la tensión
La mañana había transcurrido con piquetes en los centros, protestas estudiantiles, cortes de tráfico en el Paseo de la Castellana y concentraciones en varios puntos de Madrid. El momento más delicado llegó en el campus de la Complutense, donde estudiantes y trabajadores que habían pasado la noche encerrados en la Facultad de Ciencias de la Información fueron cargados por agentes. Según fuentes policiales, hay cinco detenidos y siete heridos. La Delegación del Gobierno sostiene que los efectivos intervinieron cuando parte de los manifestantes intentó rebasar el cordón de seguridad y agredirlos, y el delegado Francisco Martín ha pedido al jefe superior de Policía una investigación urgente para aclarar lo sucedido.
Una marea que va más allá del salario
A las seis de la tarde la marcha ha partido de Atocha hacia Sol, entre silbatos, y ha rodeado la acampada de la Puerta del Sol, entrelazando las reivindicaciones educativas con la lucha por el acceso a la vivienda. Consignas como "Sin vivienda no hay educación" o "Más pupitres y menos fondos buitres" han sonado en el recorrido. Estaban presentes los seis sindicatos del comité de huelga (CCOO, CGT, CNT, Solidaridad Obrera, STEM y UGT) y plataformas docentes como Educación Especial Digna, Menos Lectivas y Queremos FP.
El colectivo Defensa del Alumnado TEA ha propuesto fijar ratios máximas de 30 alumnos en el segundo ciclo de Infantil, 15 en Primaria y Formación Profesional, 18 en Educación de Personas Adultas, 20 en Secundaria y 23 en Bachillerato, además de reforzar las plantillas de Educación Especial. Por su parte, Queremos FP reclama un máximo de 15 estudiantes en talleres, la puesta en marcha de la figura del prospector de empresas (prevista en la legislación estatal pero sin implantar en la región) y recuperar entre tres y seis horas de tutoría para supervisar las prácticas, como antes de los recortes de 2012.
Desde CCOO se ha subrayado que el profesorado de la región cobra menos que el de otras comunidades pese a asumir más horas lectivas y más carga administrativa, con diferencias que pueden alcanzar los 600 euros, y ha pedido incorporar al menos un administrativo más por centro para liberar a los docentes de tareas de despacho.
La réplica política
La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, ha restado peso a la movilización al calificarla de huelga política con la complicidad del Gobierno central y ha dudado de que respete el derecho de los niños a la educación. En la manifestación se dejaron ver representantes de Más Madrid y del PSOE, que han respaldado la protesta y han instado al Gobierno regional a atender las demandas de la comunidad educativa y a sentarse a negociar.
Mientras la convocatoria siga abierta, las familias de Fuenlabrada convivirán con la incertidumbre de posibles nuevas jornadas de paro. El pulso entre sindicatos y Gobierno regional marcará el ritmo de las próximas semanas, y los centros de la ciudad no son ajenos a esa negociación.


