Sucesos

Desarticulada en Fuenlabrada una banda que robaba a mujeres en los aparcamientos

La Policía Nacional detiene a tres hombres y una mujer por hurtar con el método de la siembra en aparcamientos de centros comerciales.

Desarticulada en Fuenlabrada una banda que robaba a mujeres en los aparcamientos

La Policía Nacional ha puesto freno a la actividad de un grupo dedicado a actuar en los aparcamientos de los centros comerciales de Fuenlabrada. Los agentes han detenido a tres hombres y una mujer como presuntos autores de numerosos hurtos cometidos con el conocido como método de la siembra, una técnica que consiste en distraer a la víctima con cualquier excusa para llevarse sus pertenencias sin que esta se percate.

Una organización al detalle

Lejos de tratarse de actuaciones improvisadas, los investigadores describen una banda que funcionaba como un reloj. Su ambición era tal que llegaron a recorrer 6.000 kilómetros en apenas diez días con el objetivo de cometer el mayor número de asaltos posible, moviéndose entre Fuenlabrada y otros puntos de España donde también dejaron víctimas a su paso.

La investigación arrancó a principios de este año, cuando los agentes tuvieron constancia de la existencia de este colectivo que actuaba en las superficies comerciales del municipio y en otras zonas del país. El trabajo policial permitió reconstruir con precisión su forma de operar.

Del coche de alquiler al cajero automático

El primer paso de su rutina era alquilar vehículos con documentación falsa para dificultar su identificación. Además, los integrantes se intercambiaban los coches de forma constante para evitar ser reconocidos. Un detalle preocupante: ninguno de los cuatro detenidos tenía permiso de conducir, lo que añadía un riesgo extra para conductores y peatones.

Con el vehículo listo, iniciaban un recorrido por los aparcamientos en busca de víctimas. En algunas ocasiones llegaron a cometer los hurtos en plena vía pública y a la luz del día, aunque siempre procuraban taparse el rostro con gafas, gorras o capuchas, e incluso bajaban el parasol del coche para no ser identificados.

Dentro de los aparcamientos no dejaban planta sin revisar. Llegaban a esperar estacionados hasta que aparecía el objetivo deseado: una mujer sola que, como suele ser habitual, dejaba el bolso en el asiento del copiloto mientras colocaba la compra en el maletero.

Entonces entraba en juego la división de papeles. Uno de los miembros se bajaba del coche para entablar conversación con la víctima con cualquier pretexto, por ejemplo preguntarle dónde podía dejar el carro de la compra, mientras otros hacían de vigía. Una tercera persona, agachada y protegida por los vehículos aparcados, se acercaba a la puerta del copiloto para apoderarse de las pertenencias.

También recurrían a otras estrategias: en varios episodios gritaban a mujeres que ya estaban dentro de su coche para que bajaran, aprovechando ese instante para hacerse con los bolsos y mochilas.

El último acto tenía lugar en los cajeros automáticos. Con las tarjetas sustraídas, el grupo se apresuraba a realizar todas las extracciones de dinero posibles antes de que las víctimas pudieran reaccionar.

Un teléfono que acabó en una papelera

Uno de los episodios más llamativos de la investigación muestra hasta dónde llegaba la desfachatez del grupo. Una de las víctimas llamó al móvil que le habían robado junto con su bolso y del otro lado respondió una persona que había escuchado el tono de llamada en el interior de una papelera.

Delitos imputados y detenciones

A los cuatro arrestados se les atribuyen delitos de hurto, contra la seguridad vial, falsificación documental, estafa, apropiación indebida y pertenencia a grupo criminal. Además, uno de ellos portaba un arma de fuego en el momento del arresto, por lo que también figura como presunto autor de un delito de tenencia ilícita de armas.

La primera detención se produjo en julio, y en agosto cayó el resto de la banda: los otros tres integrantes fueron arrestados cuando ya ocupaban cada uno su puesto, preparados para sustraer las pertenencias de una mujer. Todos han pasado a disposición judicial.

Un aviso útil para el día a día

Más allá del desenlace, el caso deja lecciones prácticas para quienes hacen la compra en Fuenlabrada: conviene no dejar bolsos ni objetos de valor a la vista dentro del coche, mantener las pertenencias cerca mientras se carga el maletero y desconfiar de desconocidos que abordan con excusas en los aparcamientos. Estar alerta y avisar con rapidez a las fuerzas de seguridad puede marcar la diferencia.