Trasteros a la carta en Fuenlabrada: Trastering abre un centro de almacenes flexibles en El Bañuelo
Encontrar espacio para guardar herramientas, mercancía o materiales sin comprometerse a pagar una nave entera es un quebradero de cabeza habitual para muchos negocios de la ciudad. Ahora existe una opción nueva: la empresa de self-storage Trastering ha puesto en marcha un recinto en el Polígono Industrial El Bañuelo de Fuenlabrada, el tercero de la compañía en la Comunidad de Madrid, pensado sobre todo para autónomos y pymes del sur de la región.
Dónde está y qué ofrece
El centro abrió sus puertas en julio en la calle Hornos 4, junto al polígono de La Cantueña, ocupa 5.700 metros cuadrados y puede alojar cerca de 300 unidades de almacenaje. Da servicio principalmente a Fuenlabrada, Getafe, Parla y Pinto, y supone la segunda apertura de la empresa en la comunidad en solo siete meses, después de la de Móstoles-Alcorcón.
La idea es sencilla: en lugar de alquilar una nave completa, cada cliente contrata únicamente el espacio que necesita, mes a mes y sin permanencia. La fórmula se basa en contenedores marítimos reconvertidos en almacenes individuales a los que se llega directamente con el vehículo.
Una respuesta al tejido empresarial local
El encaje con la economía fuenlabreña parece evidente. Según el Informe del Mercado de Trabajo en Fuenlabrada 2025 del CIFE, el observatorio de empleo del municipio, el 94 % de las unidades productivas de la ciudad son microempresas de menos de diez trabajadores. En la construcción trabajan 6.089 personas, y 3.479 de ellas lo hacen en empresas de ese reducido tamaño.
Además, el mercado apenas ofrece alternativas. Las revisiones de los anuncios publicados en Idealista en septiembre de 2026 detectaban únicamente una o dos naves convencionales de hasta 200 metros cuadrados disponibles entre Fuenlabrada y Getafe; la mayoría de anuncios de ese tamaño correspondían en realidad a locales comerciales o inmuebles por reformar.
Arnaud Ripert, cofundador y máximo responsable de la compañía, lo resume en términos sencillos: para muchos autónomos y pymes, una nave completa implica más dinero, espacio y compromiso del necesario, mientras que aquí se contrata el espacio justo durante los meses requeridos, pagando solo por los días de uso.
Del tamaño de un palet al de ocho
El centro trabaja con cinco tamaños de módulo, desde 1,65 hasta 14 metros cuadrados. En el más pequeño cabe un palet europeo; en el mayor, ocho. Los profesionales pueden sumar varias unidades contiguas y alcanzar 28 o 42 metros cuadrados, e incluso más, mientras que los particulares también tienen cabida si buscan un trastero donde depositar aquello que no les cabe en casa.
Todos los módulos se encuentran en planta baja, un detalle práctico: el cliente aparca la furgoneta delante de la puerta de su almacén. El acceso está permitido de 6:00 a 24:00 los 365 días del año. El recinto está asfaltado y cuenta con placas fotovoltaicas de autoconsumo.
Sin permanencia y con letra pequeña amable
El plan mensual no obliga a quedarse: para causar baja basta avisar con quince días de antelación y, a partir del segundo mes, se devuelven los días no disfrutados. Esa flexibilidad permite, por ejemplo, que un comercio guarde el stock de una campaña durante tres meses sin firmar ningún compromiso de años. Los tamaños, las tarifas y las condiciones completas pueden consultarse en la web de la empresa.
La seguridad como seña de identidad
El recinto dispone de videovigilancia, detectores volumétricos de doble tecnología, control de accesos y alarma conectada a una central 24 horas. Los candados de máxima seguridad van protegidos por cajas de acero Corten. La compañía subraya que ninguno de sus doce centros en España y Francia ha sufrido un robo ni un intento de robo desde la apertura del primero, en 2011.
Detrás del proyecto hay experiencia acumulada: sus fundadores comenzaron su actividad en el self-storage europeo en 1993 y han desarrollado más de 60 centros en ocho países. El grupo opera hoy una docena de instalaciones: cinco en la provincia de Barcelona, tres en la Comunidad de Madrid y cuatro en el sur de Francia bajo la marca Gardetout.
Para quienes regentan un pequeño negocio en Fuenlabrada y se han peleado más de una vez con la falta de espacio, la llegada de este centro aporta una fórmula difícil de encontrar en la zona hasta ahora: pagar solo por los metros que se usan y durante el tiempo que se necesitan.


